Hay bandas que necesitan años de rodaje en el underground para calar en el imaginario colectivo del metal, y luego está Spiritbox. El proyecto canadiense liderado por la hipnótica Courtney LaPlante y el guitarrista Mike Stringer no solo derribó la puerta de la escena de la música extrema, sino que directamente reconfiguró sus cimientos.
Desde el lanzamiento de su aclamado álbum debut Eternal Blue (2021) —un disco que ya es considerado un clásico moderno gracias a trallazos incontestables como «Holy Roller», «Circle With Me» o «Constance»—, la agrupación no ha levantado el pie del acelerador. Lejos de dormirse en los laureles de un éxito masivo e instantáneo, la banda continuó explorando matices más oscuros, pesados e incluso electrónicos a través de lanzamientos estratégicos como el EP RotoScope (2022) y el sobresaliente The Fear of Fear (2023), consolidando la cotizadísima candidatura de su nuevo trabajo de estudio, Tsunami Sea. Spiritbox ha pasado de ser la «gran promesa del metalcore progresivo» a convertirse en un auténtico peso pesado capaz de encabezar grandes recintos e irse de gira con titanes de la talla de Metallica.
La conquista del Viejo Continente: Un itinerario de grandes arenas
Con este bagaje y un catálogo de canciones que en directo roza la perfección técnica y emocional, la expectativa por ver su nueva gira europea estaba por las nubes. La maquinaria ya está lista para echar a andar con un despliegue de producción ambicioso, acompañados por dos teloneros de lujo como Jinjer y Dying Wish.
El recorrido anunciado por el grupo es, sobre el papel, una demostración de poderío que atravesará gran parte del continente:
Reino Unido e Irlanda: Glasgow, Nottingham, Manchester, Cardiff y una fecha monumental en el OVO Arena Wembley de Londres.
Europa Central y del Norte: Berlín, Gliwice (Polonia), Praga, Viena, Zúrich, Múnich, Fráncfort, Hamburgo, Ámsterdam, Düsseldorf, Luxemburgo, Amberes y París (La Seine Musicale).
A simple vista, un tour apabullante por los principales núcleos de la música en vivo europea. Sin embargo, al desplegar el mapa de la gira, salta a la vista un vacío geográfico tan evidente como doloroso para el público hispanohablante.
La gran ausencia: El muro infranqueable con la Península Ibérica
Ni Madrid, ni Barcelona, ni ninguna otra parada en el territorio español. España vuelve a quedarse completamente fuera del itinerario oficial de una de las bandas más solicitadas del momento. Para una formación que se encuentra en el pico de su popularidad, dejar fuera a un país con una base de fans tan entregada y activa en redes sociales ha caído como un jarro de agua fría.
La exclusión de la Península Ibérica en las giras internacionales no es un fenómeno exclusivo de Spiritbox, pero en este caso resulta especialmente sangrante dada la magnitud del tour y la flexibilidad de sus fechas. La pregunta en la comunidad metalhead es inevitable: ¿qué está pasando para que una gira de esta envergadura esquive sistemáticamente nuestras salas?
Debate: ¿Logística, costes o falta de apuesta promotora?
Queremos abrir el debate con vosotros, lectores. ¿A qué creéis que se debe esta decisión por parte de la banda y su equipo de management?
La barrera logística y económica: La ubicación geográfica de España exige un importante desvío en las rutas de autobuses y camiones de producción que transitan entre el centro de Europa y el Reino Unido. Con el disparo de los costes de combustible, dietas y logística post-pandemia, ¿resulta económicamente insostenible bajar a la península para solo una o dos fechas?
El dilema de los festivales: ¿Existe algún tipo de cláusula de exclusividad firmada para verlos únicamente en festivales estivales de gran formato (como el Resurrection Fest o el Download), bloqueando así sus fechas en salas durante el resto del año?
Falta de riesgo de las promotoras locales: ¿Están las promotoras españolas ofreciendo presupuestos competitivos para albergar recintos del volumen que exige Spiritbox a día de hoy, o hay cierto miedo a no llenar recintos de mediana/grande capacidad?
Back to Top