Hay algo en el agua de las antípodas que favorece la gestación de un hard rock visceral, sudoroso y directo a la yugular. Si AC/DC colocó a Australia en el mapa mundial del voltaje en los años 70, un par de décadas después, unos jóvenes empapados de cerveza y devoción por los riffs primarios decidieron tomar el relevo. 
La historia de Airbourne no es la de una banda que busca reinventar la rueda; es la historia de cómo mantener la rueda girando a toda velocidad, quemando rueda y sin mirar atrás.
Los cimientos del trueno: De Warrnambool a la carretera
La génesis de Airbourne se remonta a 2003 en la pequeña localidad costera de Warrnambool, Victoria (Australia). El vocalista y guitarrista Joel O'Keeffe y su hermano, el batería Ryan O'Keeffe, llevaban años tocando juntos, obsesionados con discos clásicos de Rose Tattoo, Judas Priest, Thin Lizzy y, por supuesto, AC/DC. Tras reclutar al guitarrista David Roads y al bajista Justin Street, la banda se mudó a Melbourne para foguearse en el circuito underground.
En 2004 autoeditaron su EP debut, Ready to Rock, pero el verdadero punto de inflexión llegó en 2007 con su primer álbum de estudio, Runnin' Wild, bajo el sello Roadrunner Records. El disco fue un puñetazo en la mesa: guitarras afiladas, estribillos coreables y una energía en directo desmedida que les valió el reconocimiento internacional instantáneo. Canciones como Too Much, Too Young, Too Fast se convirtieron en himnos del rock moderno.
A lo largo de los años, discos como No Guts. No Glory. (2010), Black Dog Barking (2013), Breakin' Outta Hell (2016) y Boneshaker (2019) consolidaron su estatus. Lejos de subirse a las modas del estudio digital moderno, Airbourne optó siempre por la crudeza analógica, el sudor y una ética de trabajo en gira implacable que los llevó a arrasar en los principales festivales de metal y rock de todo el planeta.
La sombra de la leyenda: ¿Los legítimos herederos de AC/DC?
Es imposible hablar de Airbourne sin que aparezca la inevitable comparativa con AC/DC. Desde su estética de vaqueros gastados y guitarras Gibson SG hasta la voz rasgada y frenética de Joel O'Keeffe —quien suele trepar por los andamios del escenario o abrir latas de cerveza golpeándoselas contra la cabeza—, los paralelismos son evidentes.
Para crítica y fans, Airbourne es ampliamente considerado el heredero natural del trono que dejarán vacante los gigantes de Back in Black. Pero, ¿qué opina la propia realeza del rock australiano?
"Son una de las pocas bandas que mantienen viva la llama del auténtico hard rock sin pretensiones. Salen ahí fuera a tocar duro y a divertirse, que es de lo que se trata esto."
— Referencias del entorno y la industria sobre la conexión generacional con AC/DC.
Aunque los miembros de AC/DC siempre han sido celosos de su espacio y poco dados a repartir bendiciones públicas gratuitas, figuras cercanas al círculo de los Young y la propia crítica de Sídney han señalado en repetidas ocasiones que Angus Young y su difunto hermano Malcolm veían en Airbourne a los únicos chicos jóvenes capaces de entender la liturgia del rock and roll clásico: tres acordes, amplificadores Marshall al máximo volumen y una actitud honesta de clase trabajadora. No se trata de una copia cínica, sino de una continuación generacional de una escuela musical de la que ellos mismos son alumnos devotos.
Actualidad: El rugido de "Here She Comes"
Lejos de convertirse en una banda tributo de sí mismos o de vivir exclusivamente de rentas pasadas, los australianos han estado cocinando a fuego lento su material más ambicioso. Coincidiendo con el lanzamiento de su esperado nuevo single, "Here She Comes", Airbourne demuestra que la maquinaria sigue perfectamente engrasada.
Este sencillo forma parte de su flamante y homónimo nuevo álbum de estudio, Airbourne, un trabajo gestado tras un meticuloso proceso de composición en el que han colaborado pesos pesados de la industria como Mutt Lange (legendario productor de AC/DC y Def Leppard) y Bryan Adams. El resultado es una combinación explosiva: la furia callejera de los inicios combinada con una producción cristalina y contundente que eleva sus ganchos melódicos a un nivel superior.
“Here She Comes” encapsula todo lo que un amante del buen rock and roll busca: potencia rítmica instantánea, guitarras cargadas de electricidad y un estribillo pensado para ser coreado por miles de gargantas en estadios a oscuras.
Con este lanzamiento, Airbourne no solo reafirma su vigencia en la escena actual, sino que demuestra que el legado del hard rock australiano sigue más vivo, salvaje y eléctrico que nunca.

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