Pocas bandas en la historia del rock moderno han tenido una trayectoria tan divisiva, ambiciosa y monumental como Bring Me The Horizon (BMTH). Los originarios de Sheffield, Reino Unido, pasaron de ser los niños repudiados del deathcore underground a principios de los 2000 a convertirse en los gigantes capaces de encabezar festivales masivos como Download o Reading & Leeds, llenar estadios alrededor del globo y colaborar con estrellas del pop como Ed Sheeran.
Sin embargo, tras tocar el cielo de la comercialidad con trabajos como Sempiternal (2013), That’s the Spirit (2015) y amo (2019), la banda liderada por Oli Sykes ha protagonizado un viraje fascinante: reconciliarse con la violencia sonora de sus primeros días sin perder un ápice de su poder de convocatoria.
De las sombras del Deathcore al olimpo del Rock Alternativo
Para entender este ciclo, es imprescindible repasar la travesía. En 2006, unos adolescentes llamados Bring Me The Horizon lanzaron Count Your Blessings, un disco repleto de blast beats, guturales viscerales e influencias del metal extremo. En aquel entonces, la crítica los tachaba de moda pasajera, pero el grupo poseía un instinto de supervivencia musical único.
Con el lanzamiento de Sempiternal en 2013, la banda dio el verdadero golpe sobre la mesa. Incorporando electrónica cinemática, producción pulida y estribillos épicos como Can You Feel My Heart o Shadow Moses, crearon una plantilla musical que redefinió el rock alternativo de la década. A partir de ahí, su ascenso fue imparable:
That’s the Spirit (2015): Los catapultó definitivamente a las listas de éxitos pop/rock mundiales y a llenar el mítico O2 Arena de Londres con himnos como Throne.
amo (2019): Rompió las barreras de género experimentando con electrónica, pop y hip-hop.
Tras haber alcanzado la cima del éxito comercial y llenar estadios en giras mundiales masivas, la pregunta era evidente: ¿hacia dónde se dirige una banda que ya lo ha conseguido todo? La respuesta de Sykes y los suyos fue mirar directamente a sus raíces.
La vuelta al sonido pesado: El fenómeno 'POST HUMAN' y la recontextualización de sus orígenes
Lejos de acomodarse en una fórmula radiofónica, BMTH comenzó a inyectar dosis masivas de agresividad en su música a través del proyecto conceptual POST HUMAN. Canciones como Dear Diary, o las recientes piezas de POST HUMAN: NeX GEn rescataron las afinaciones graves, los gritos desgarradores y el caos que sus fans de la primera época echaban de menos, pero combinados con una producción hiperfuturista y cyber-punk.
Esta necesidad de reconciliación con el pasado ha sido tal que la banda llegó incluso a regrabar y reinterpretar las piezas clave de su debut con proyectos como la reelaboración de Count Your Blessings, demostrando que la agudeza vocal y la contundencia de Sykes están más afiladas que nunca a sus casi 40 años.
El análisis audiovisual: Violencia visual, mataderos y la causa del veganismo
El aspecto visual siempre ha sido un pilar fundamental para Bring Me The Horizon, pero sus últimos lanzamientos audiovisuales y contenidos visuales han llevado el mensaje social a un terreno explícito, conectando su sonido más visceral con una causa que define personalmente a Oliver Sykes desde hace más de dos décadas: el activismo por los derechos de los animales y el veganismo.
La simbología del vídeo: El horror del matadero humano
En su faceta audiovisual más reciente e impactante —donde el sonido de la banda vuelve a ser sucio, estridente y sofocante—, la imaginería traslada al espectador a una atmósfera que simula la crueldad industrializada.
Deconstrucción de la carne: Las imágenes utilizan una estética gore e industrial que evoca directamente las dinámicas de un matadero o una planta procesadora de carne. La narrativa visual juega a menudo con invertir los roles: mostrar la vulnerabilidad del ser humano atrapado en la maquinaria para que el espectador experimente el terror, el encierro y la violencia implícita a la que son sometidos los animales de granja en la industria alimentaria.
La estética del "despiece": Las tomas frenéticas, los ganchos metálicos, la sangre artificial desmedida y el entorno claustrofóbico actúan como una metáfora visceral. Sykes no utiliza el terror simplemente como un elemento estético del metal, sino como una herramienta de concienciación: incomodar al espectador para enfrentarlo a la realidad del consumo animal.
"Una vez que ves cómo son atormentados los animales en la ganadería industrial, ya no puedes justificar ser parte de esa crueldad."
— Oliver Sykes, vocalista de BMTH y activista por los derechos animales.
Oliver Sykes: De la lírica a los hechos
La inclusión de esta temática en la era más pesada de la banda no es casualidad. Sykes ha sido vegano y un activo colaborador de organizaciones como PETA. Además, es fundador de marcas y proyectos 100% libres de crueldad animal (como su firma Drop Dead Clothing o su local gastronómico vegano en Sheffield).
Al unir de nuevo los screaming guturales y las guitarras pesadas con la imaginería del matadero, Bring Me The Horizon demuestra que la música extrema no es solo rabia vacía, sino el vehículo perfecto para proyectar una denuncia política y ética sobre el sufrimiento animal.
El triunfo del equilibrio
Bring Me The Horizon ha logrado lo que muy pocas bandas de metal moderno consiguen: evolucionar hasta convertirse en una fuerza capaz de convocar a decenas de miles de personas en estadios, para luego regresar a la violencia sonora de sus inicios sin perder la atención del público masivo. Su nuevo material demuestra que se puede ser una de las bandas más grandes del planeta y, al mismo tiempo, mantener intacta la capacidad de incomodar, hacer reflexionar y gritar con la misma rabia que cuando eran unos adolescentes en Sheffield.

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